Beneficios de caminar: un ejercicio simple para tu rutina

En el proceso natural del desarrollo humano, los niños empiezan a caminar entre los ocho y los 15 meses, una vez dominada esta habilidad, que sucede entre los dos y los cinco años, más o menos, y si todo marcha con normalidad, caminará por el resto de su vida. Habrás escuchado que caminar es provechoso y recomendable parta tu salud y es cierto; más allá de posibilitarte la movilidad, caminar trae enormes beneficios físicos y psicológicos de los que te enterarás en este artículo, así que sigue leyendo.
Caminar como actividad física
Caminar, seguramente, hace parte de tu rutina diaria: caminas de la cama al baño, del baño a la cocina, de la cocina a la sala y por toda la casa; caminas de la casa hasta donde tomas el transporte para ir a trabajar; caminas en el trabajo, aunque sea, para ir al baño. Todo el tiempo, quizás de manera inconsciente, estás en función de caminar. Sin embargo, esto no es caminar como actividad física, sino más bien como la necesidad de llevarte de un lugar a otro. Por el contrario, hacerlo como ejercicio implica, necesariamente, consciencia, constancia, compromiso y, por su puesto, disfrute. Si llevas una vida sedentaria este ejercicio es para ti: implica poco esfuerzo, aprendiste a hacerlo desde que eras un bebé, no necesitas hacerlo durante largas jornadas y si logras establecer una rutina disciplinadamente, los beneficios pueden llegar a ser mayores de los que trae ir al gimnasio. A eso se suma algo aun mejor: ¡caminar es gratis!
Beneficios para la salud
Si decides empezar a caminar regularmente y lo haces parte de tu rutina diaria, tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán. Los siguientes son apenas algunos de los muchos beneficios para tu salud:
• Fortalece tus pulmones y corazón. Solo con caminar 30 minutos puedes activar y fortalecer tus sistemas respiratorio y cardiovascular con lo cual el colesterol negativo empieza a reducirse y tu capacidad de resistencia para hacer otros ejercicios va en aumento.
• Previene las varices y fortalece tus articulaciones. Caminar involucra, sobre todo, tus extremidades inferiores, con lo cual estarás incrementando la resistencia de tus tobillos y rodillas; tener tobillos y rodillas fuertes ayuda a prevenir fracturas como la de cadera.
• Disminuye las posibilidades de llegar padecer enfermedades como la diabetes. Todos tus sistemas entran en actividad cuando caminas regularmente esto ayuda a que tu organismo procese los azucares de manera más rápida y eficiente con lo cual logras prevenir esta afección.
• Previene la obesidad. Practicar la caminata como actividad física diaria acelera la quema de calorías por lo que te ayuda mantener un peso ideal o perder el exceso. Entre más rápido camines y más extensas y regulares sean tus jornadas, más rápido obtendrás los resultados de peso saludable que persigues.
• Aumenta tus defensas. Caminar al aire libre prepara a tu sistema inmunológico para estar en contacto todos los virus y bacterias presentes en el medio ambiente que podrían llegar afectarte. Probablemente si caminas mucho, te resfrías poco.
• Prevención de las enfermedades mentales. Solo con 10 minutos al día, aunque lo ideal es que llegues por lo menos a 30 y si puedes más, mejor, empezarás a notar cambios comportamentales como consecuencia de los efectos de la actividad física sobre tus procesos mentales. Caminar te ayuda a estar más relajado y menos ansioso y estresado. A pacientes con depresión o con insomnio se les recomida caminar como parte de su rutina.
• Entrena tu concentración. Esto como consecuencia del efecto de este ejercicio sobre tus funciones cognitivas.
• Favorece las relaciones interpersonales. Caminar solo es agradable, pero caminar en compañía de alguien con quien puedas incluso compartir una buena conversación, es aun mejor. Además, caminar con otro o con otros, podría ayudarte a vencer la pereza que resulta ser la principal barrera a la hora de comenzar a practicar regularmente una actividad física.
Recomendaciones para empezar a caminar
Lo primero que necesitas saber es que el mejor momento para caminar es ahora, no necesitas esperar por la situación ideal. Sin embargo, es importante es tengas en cuanta algunas de las siguientes consideraciones:
- Empieza lentamente Si estás acostumbrado a llevar una vida sedentaria y estás pensando en cambiar este hábito, puedes comenzar caminando. Hazlo gradualmente, puedes empezar haciéndolo 10 o 15 minutos diarios dos o tres veces a la semana e ir incrementando el ritmo a medida que tu cuerpo vaya respondiendo a los beneficios de este ejercicio. Con el tiempo empezarás a ver los resultados y a sentirte más fuerte y enérgico de lo habitual, probablemente desearas empezar a implantar otros ejercicios a tu rutina.
- Hazlo parte de tu vida Es importante que seas constante para que puedas experimentar los beneficios de caminar. Si logras practicar este ejercicio a diario tu organismo se adaptará a los esfuerzos físicos y psicológicos que necesita para llevarlo a cabo y los integrará como para de su funcionamiento mejorando tu salud en todos los aspectos.
- Prepárate para caminar Hacer ejercicios de estiramiento durante unos minutos antes de empezar a caminar es necesario para calentar tu cuerpo con lo cual este se dispone para la jornada de ejercicio que vas a realizar. Los ejercicios de estiramiento, además, incrementan tu flexibilidad y ayudan a prevenir lesiones.
- Encuentra tu ritmo Es muy importante que no te extralimites y que no le exijas a tu cuerpo más de lo que físicamente puede dar. La maestría llegará con la práctica, pero antes de lograrla, ten presente que tu principal objetivo es mantenerte activo y disfrutar lo que haces, por lo que es necesario que encuentres el punto en el que estás cómo realizando la actividad. Llevarte a extremos si estar preparado podría llegar a ocasionarte problemas de salud como lesiones.
- Termina adecuadamente Una vez concluida la actividad física es importante que realices algunos estiramientos con el fin de relajar tus músculos después del ejercicio que realizaron. Ten presente que tanto caminar como cualquier actividad física que practiques con regularidad aporta beneficios al funcionamiento de tu cuerpo, con lo que tu salud se ve beneficiada; las bondades del ejercicio se complementan con otras prácticas como llevar una alimentación saludable y balanceada y tener espacios de ocio y recreación, entre otras.